domenica 22 febbraio 2009

"Los paisajes" de la obra de Claudio Tomassini















(Por Nury Arcia)


Claudio Tomassini es un artista plástico argentino que después de visitar mi espacio dejó su cordial invito para que fuese a dar una “ojeada” al suyo: www.claudiotomassini.blogspot.com, así que como periodista y mujer hacen una combinación explosiva de curiosidad, hace días lo visito gracias a esta increíble posibilidad que nos da Internet de viajar sin movernos de la sala de nuestras casas.

He contemplado su obra, enfatizo que uso este término y no “mirar” porque me he detenido delante de sus pinturas y aunque no soy una especialista en la materia, ésto quiero que quede bien claro, sólo me considero una apasionada de las manifestaciones artísticas y del buen arte, Claudio Tomassini es un artista de “no perder de vista”.

No sólo pinta por vocación y las posibilidades técnicas que le dan los años de estudios, el sentimiento que agudiza su obra y que transpira de sus telas caracteriza la mayoría de sus cuadros. La simbiosis autor-color-expresión que se manifiesta en sus pinturas como en la serie Paisaje Interior deja entrever una cromática armonía con el ”yo interior” del artistas, sus emociones, vivencias y puntos de vistas.

Pero lo que me resulta significativo de su muestra es la posibilidad de Tomassini de cambiar de piel y siempre presentarnos nuevas iniciativas; sus pinturas no se encasillan en un estilo único que a muchos pintores les agota las posibilidades creativas y los hace repetirse en el tiempo. Siempre tiene algo nuevo que decir, que contar, nuevas técnicas que explorar y presentar en sus cuadros.

Pero de todo lo visto la serie El beso ha atrapado mi atención, el artista abandona “el color”, una de las técnicas expresivas más significativa de su obra, para presentarnos un boceto donde la boca punto central de su atención como parte vital del hombre es el objeto, la imagen que nos hace cómplice de una reflexión, la boca que ama, que adjudica, exige, pregunta y responde, aquella parte de nuestro cuerpo que es capaz de abandonarnos y hacernos sentir inseguros, que apela y grita, comunica y lacera.

Es en esta serie donde el argentino alcanza la madurez de su arte, no necesita del azul, el rojo, el verde ni de otras gamas de colores para declarar sus intenciones, sólo basta el blanco del fondo, el negro del trazado de su diseño y el sujeto que no es aquel de siempre: paisaje, rostro, naturaleza muerta, flor o cuerpo. Tal habilidad técnica es el fruto del trabajo paciente y un dote creativo que coinciden y favorecen el andar hacia delante por un camino donde el autor extrae de su experiencia de vida una energía que utiliza sabiamente creando para él y para otros algo de verdaderamente bello.



sabato 7 febbraio 2009

Confesiones de un "Caballero" en la Habana



( video: Memorias de Eusebio Leal Spengel, Historiador de la Ciuda, Cuba)



 Buenas tardes, Caballero.

- Buenas tardes, Calzadilla. Te esperaba y por favor no me llames más Caballero -contesta al saludo, en voz muy baja, casi inaudible (...).
- ¿Por qué no quiere que le llame Caballero? -pregunto curioso. Aparentemente estoy curado de espanto y de regreso de todos los caminos. Pero no es así, no estoy preparado para escuchar la respuesta de este anciano, que dice con voz vacilante, en el umbral de la muerte:
- Ya no soy el Caballero de París. Estos no son tiempos de aristócratas ni de caballeros andantes.
- ¿Ya yo no soy tampoco, su fiel mosquetero? -pregunto. 

- No, Calzadilla, desde hace años sólo eres mi fiel psiquiatra

(Por Nury Arcia)
Con su talante y personalidad quijotesca, como algunos lo describen, y su “locura cuerda” (parafrenia) José María López LLedín se convirtió en una de las leyendas más populares metropolitanas de la Ciudad de la Habana : El caballero de París.

"Es lógico que sea popular. Todo el mundo me conoce. Todo el mundo me mira. Yo soy la leyenda que camina, la tradición sagrada que recorre las calles. Yo soy no un hombre sino un dios... Un dios que persigue la paz entre los humanos y la guerra entre los guerreros... Los que me critican, me ofenden y hasta me desprecian, no saben ni sabrán nunca qué hay en el fondo de mi corazón. Esos fariseos ignoran la gloria inmensa, la emoción profunda que uno experimenta cuando dice: Yo soy el Caballero de París".

(Fotografías publicadas en Internet y de uso público)

















Quienes lo conocimos y lo vimos deambular por las calles de la capital cubana lo recordamos vestido de negro y su capa de Mosquetero, el pelo largo desaliñado, sus manos finas, su pasión por la filosofía de la vida, los libros y cuanto argumento usted ni se imagina; donde aparecía este "ilustre" personaje un círculo de curiosos lo rodeaba. En sus recorrido por el Vedado,barrio habanero, allí en la esquina de Coppelia en L y 23, una de las heladerías más famosas de los años 70 y 80, lo oí dialogar con estudiantes de la Universidad de la Habana quienes poniéndolo a prueba con sus preguntas y la sabiduría de sus respuestas mezcladas con la fantasía de sus ideas me dejaron perpleja en más de una ocasión. Hombre educado, de buenas maneras no aceptaba dinero sólo si podía dar algo a cambio, cualquiera de los objetos que siempre llevaba y que resultaban su único tesoro junto a su dignidad.

"Estas revistas viejas, constituyen un archivo. Ahí, en ellos, están las citas históricas que son el manjar con el que me alimento. Este reloj amarillo me lo encontré en la calle. Me lo debe haber arrojado un santo del cielo para que yo nunca sepa la hora en que vivo. Y este pantalón y esta capa son de legítima muselina azul. Los dioses sólo visten muselina azul."

"Yo nunca pido limosnas. Yo no imploro la caridad. Los dioses no se arrodillan"

Muchas son las historias que rodean este "Caballero andante" sobre su origen y vida, pero como el mismo Lledín confiesa:

"Yo no salí de ningún cerebro. Yo salí por donde salen todos los hombres y también todas las mujeres. Yo nací allá en España, el 29 de diciembre de 1886, el mismo día que Alfonso XIII, en una casa con sala, comedor, dos cuartos, un salón de gala...El rey llevaba un caballo, mejor que el de Atila, cuando iba a cazar y pasear conmigo. Caballo negro con estrella blanca en la frente. Soy de Lugo, ciudad amurallada, donde los moros nunca pudieron entrar, pegada a Asturias y a León."

Resultan cierto estos datos que le comentara a su doctor Luis Calzadilla Fierro autor del libro Yo soy el Caballero de París referentes al día de su nacimiento y lugar. Según algunas fuentes LLendín fue el cuarto de 8 hermanos; otras, sin embargo, afirman que "hubo 11 hijos en la familia, de los cuales 2 habían muerto y 7 emigraron a Cuba".

"Mi nombre es Don Juan Carlos Manuel López Lledín Rodríguez, porque era amigo de él. Me puso su nombre de pequeño: José María Jesús. Tengo como catorce hermanos, uno se murió de pequeño". 

Bautizado en la Parroquia del Salvador de Negueira El Caballero comenzó su educación primaria a los 7 años de edad y llegó a completar la mitad de su educación secundaria.

En un artículo publicado en el website de la Revista Opus Habana se lee: "Siete de ellos emigraron hacia América, y la única hembra, Inocencia, atestiguó que fueron cuatro —incluida ella— los que llegaron a la Isla. Aquí todos formaron familia, menos uno, José, de quien afirmaba: «De pequeño era muy estudioso. Fue bastante tiempo a la escuela. Se quedó a la mitad del bachillerato; pero siempre le gustaron las buenas lecturas, la buena música y las comodidades, al extremo que le decían el rico de la familia...Él se enamoró de la hija de un médico de Fonsagrada. Ella se llamaba Merceditas y murió muy joven, estando José junto a su lecho Se llevaban muy bien. Siempre le estaba escribiendo versos. El mismo día de su muerte juró que jamás se casaría y cumplió su promesa» 
















Existe una romántica versión de su desafortunado amor y también, según algunos creen, motivo de su locura que recuerdo alguien me comentó : El Caballero tenía una correspondencia habitual con una novia francesa o quizás de otro origen pero que vivía en París y quien decidió, finalmente, reunirse con José María en La Habana, durante la travesía el barco se hundió trágicamente.

Pero lo cierto es que todos las historias concuerdan en que este singular personaje tuvo una novia que murió muy joven y el día de su muerte juró que nunca se casaría, promesa que siempre mantuvo.

"Recuerdo que era muy joven y tenía fiebre... Sudaba y soñaba... soñaba con viajar y cinco meses más tarde me vi viajando por Francia, entre bombas, tiros y quejidos. Un espectáculo espantoso para la gente corriente. Pero de una gran belleza para los gladiadores como yo. Aquel era mi ambiente. Y si no peleé con las armas en la mano fue porque no tenía edad. Por eso embarqué para Cuba en un barco alemán, el Princesa de Cecilia, la Reina de la Música, con el que amenazaron los submarinos alemanes allá. Llegué a Cuba con $ 26.00 en el bolsillo en el año 13 ó 14. Eso no tiene nada que ver porque Menocal se arruinó en la ruleta de Montecarlo... "

De acuerdo con el documento del Registro de Entrada de Pasajeros a Cuba que se encuentra en el Archivo Nacional Folio 283, el 10 de Diciembre de 1913 José María López Lledín llegó a la Habana a bordo del vapor alemán Chemnitz.

Los motivos que le provocaron la pérdida de la razón son inciertos, hay quien cuenta que fue por la muerte de su novia de París, otros que fue acusado de un robo que no cometió o algo peor que fue involucrado en un asesinato y cuando en 1920 fue encarcelado en la prisión del Castillo del Príncipe, en la Habana, comenzó con los primeros síntomas de la parafrenia; pero no es posible precisar las razones y mucho menos el tiempo que pasó en esta prisión, no existen documentos que confirmen el juicio y su arresto.

"He estado preso muchas veces en el Castillo del Príncipe por delitos que son culpa de otros. Delitos que yo nunca cometí. La fortaleza más grande del mundo era aquella. Era del antiguo Imperio español. Antes me cogía la policía, me llevaba al Castillo del Príncipe y me pelaban al rape a la fuerza. Allí no comía nada."

Otra gran incógnita es el origen de su apodo, nunca hacía referencia al porqué de este sobrenombre. A su biógrafo y psiquiatra le comentó un día que lo había inspirado una novela francesa a adquirir este nombre; tiempos después le dijo que fue en la "Acera del Louvre" donde las personas comenzaron a llamarlo de aquel modo. Quizás la vestimenta que usaba le hicieron pensar a muchos en un origen parisino o como afirman otros fue el semanario humorístico habanero "Zig Zag"(1938-1960) quien le diera este apelativo , sin olvidar su novia de París y su trágico final que pudo ser el motivo por el cual empezaran a llamarlo con este seudónimo .

"... La Habana me deslumbró como una mujer hermosa. Era mi Dulcinea y para dama de tales merecimientos, era necesario que yo le rindiera un tributo grande y extraordinario. Por eso me dejé crecer el pelo y la barba. Y en la Acera del Louvre me empezaron a llamar el Caballero de París. Expresé que no me gustaba que me llamaran El Caballero de París y es mentira. Me gusta; pero no con el significado de yo ser aquel mosquetero tonto que se enamoró de una reina y luego se la dejó arrebatar por un tal Buckingham."

En 1977 fue internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana ubicado en el Municipio de Boyeros por su deplorable estado de salud. Durante su permanencia en este centro de cura fue sometido a diversos exámenes psicológicos y físicos donde lo diagnosticaron enfermo de parafrenia -"delirio imaginativo, con confabulaciones y un deterioro no significativo de la personalidad"-Un delirio de grandeza que lo acompañó hasta el día de su muerte en una cálida madrugada del 11 de julio de 1986 a la edad de 86 años. 

"Yo soy un hombre que he sobrevivido. No pertenezco a la época del automóvil y de las guaguas*. Yo debía haber muerto con la última diligencia, antes de que el petróleo y las vitaminas alfabéticas inundaran el mundo... Pero ya que mi signo es el de brujulear sobre estas calles asfaltadas y permitir que el público me interrogue sin presentación previa, estoy a su disposición."

(Fotografía Enid Buria)














Una estatua de bronce de tamaño natural creada por el escultor cubano José Villa Soberón y que perpetua al "eterno caminante" de las calles habaneras se erige delante del convento de San Francisco de Assisi situado en el centro histórico de la capital, "La Habana Vieja", donde fueron transferidos sus restos. José María Pérez Lledín creo fuera y dentro de sí un motivo de inspiración para artistas plásticos como Gilberto Marín y compositores como Antonio María Romeo autor del danzón El caballero de París y que ese grande de la música cubana que fue Barbarito Diez cantó e inmortalizó. 

*Omnibus, autobús, bus 
(Fragmentos del libro Yo soy el Caballero de París escrito por el Dr. Luis Calzadilla Fierro )


venerdì 6 febbraio 2009

Presenta su nuevo libro la poetisa cubana Inés del Castillo





















Los Prados de Mi Glosa libro de la poetisa cubana Inés Del Castillo publicado y editado por la Urpi Editores fue presentado por la autora el pasado 15 de febrero en la Galería Twenty-One en Newark, New Jersey, Estados Unidos de América.

La obra es una colección de poemas escritos en Décima Malara y se divide en dos partes: la primera basada en los versos de José Martí, poeta, escritor, periodista y unas de las figuras más relevantes de la Guerra de Independencia cubana, y la segunda inspirada en las memorias de su infancia y adolescencia transcurridas en la finca donde nació en Sagua de Tánamo, provincia Holguín, Cuba.

La presentación de este nuevo libro de la poetisa cubana ha estado dedicada a honorar el aniversario 156 del natalicio del "Héroe Nacional" cubano José Martí figura que representa un emblema de patriotismo para el pueblo cubano

Entre las obras publicada por Del Castillo figuran Hierba Azul, libro de poemas que reúne versos que "nacen del alma de la autora como manantial de prodigiosa fluidez"; Inmanencia De Las Cenizas, ganador del Premio Internacional Agustín Acosta de Poesía 1990, otorgado por el Grupo Artístico Literario Abril (GALA) en Miami, Florida, agrupa sentimientos y vivencias de la autora quien define este volumen como "mis golpes del alma, ceniza en danza angosta de mi pecho"y Niños del Sol donde aparecen cinco poemas ganadores del Primer Premio Antológico de Poesía Pedro Izquierdo-Tejido, Segundo Concurso Internacional en homenaje a Rosalía de Castro, Santa Mónica, California (27 de agosto de 1991)

La Galería Twenty-One, centro cultural de arte contemporáneo ubicada en el corazón de Newark Arts Distric, es además promotor del arte y la cultura Latino Americana.


texto: Ed Castañeda y Nury Arcia
composición fotográfica: Ed Castañeda









lunedì 5 gennaio 2009

De Carot a Picasso y de Fattori a De Pissis















Vista de los jardines Famese, Jean Baptiste Camille Corot, 1826

En el otoño 2008 la Fondazione Cassa di Risparmio di Perugia organizó en su propia sede de exposiciones del Palacio Baldeschi una gran muestra internacional con obras provenientes de una de las más prestigiosas colecciones americana e Italiana y que estuvo abierta al público hasta el 18 de enero del 2009.

Por primera vez, en esta región italiana, fue posible admirar una impresionante colección de los mejores protagonistas de la pintura de un período que va desde 1800 hasta mediados del 1900, de Carot a Picasso y de Fattori a De Pissis.


















Mujer con un sombrero verde, Pablo Picasso, 1939


Vittorio Sgarbi, crítico de arte, político y escritor italiano presentó la muestra resaltando la importancia que tiene para el arte el coleccionismo privado.







La Noble Pasión del Arte por Vittorio Sgarbi
(Traducción Nury Arcia)

La Phillips Collection de Washington y la Gallería Ricci Oddi de Piacenza se encuentran a Perugia para contarnos una historia apasionante que testimonia, gracias a algunas extraordinarias pinturas, la importancia del coleccionismo privado en el arte moderno y contemporáneo.


Aunque situadas respectivamente en la capital del Estado más potente del mundo y en una pequeña ciudad italiana, los dos museos tienen una serie de impresionantes puntos en común, una historia paralela que es el reflejo de una profunda "afinidad selectiva". Nacen en los mismos años: en 1921 se inaugura el museo americano y en 1931 el italiano. Las dos colecciones reflejan el gusto, la mentalidad, la inteligencia de una sola persona, de un apasionado del arte a lo que ha dedicado toda su vida.

Duncan Phillips en América y Giuseppe Ricci Oddi en Italia emplearon todas sus energías intelectuales al noble objetivo, convirtiéndose en una propia misión la de fundar un museo de arte moderna. Duncan Phillips tenía una visión amplia y proyectada hacia el futuro. Quiso por ejemplo en la propia colección algunos maestros del pasado como EL Greco, porque los consideraba como singulares anticipadores de tendencias que se desarrollarían en épocas sucesivas. Deseó documentar las expresiones del nuevo arte americano, pero también las principales escuelas europeas, con especial atención por la vanguardia. También Giuseppe Ricci Oddi sabía superar cada forma de particularismo y de localismo.
Se preocupó de dar espacio a todos los ámbitos regionales de la pintura italiana, sin dejar a un lado algunas significativas experiencias extranjeras. Los dos coleccionistas escogieron personalmente la sede más digna para la obra que habían reunido con tanta pasión.

Duncan Phillips convirtió en museo su propia prestigiosa residencia, mientras que Giuseppe Ricci Oddi hizo construir un edificio con este propósito sobre la base de un cuidadoso proyecto; los dos consideraban la iluminación natural como elemento esencial para valorar las obras de arte. Otras razones hacen todavía más cercanas al confrontar las dos colecciones y una en especial: los coleccionistas americano e italiano no se conformaron con poseer una obra de un autor célebre, quisieron una obra de excepcional calidad, que buscaron con infinita paciencia.
Es por esta razón que las dos colecciones son ricas de obras maestras y sus presencias en la muestra Perugina nos permite recuperar los pasajes más significativos del arte figurativo entre el ochocientos y novecientos en Italia y Europa: da Carot a Picasso, da Fattori a De Pisis.

martedì 30 dicembre 2008

Un viaje a los tiempos de Jesús

(Fotografías y texto de Nury Arcia)

Una stella nel cielo... il buio della notte... e all'improvviso una luce... Il mistero era compiuto... Gesù era nato laggiù... intorno a quella piccola luce... tra un bue e un asinello...
Giuseppe e Maria accudivano amorevolmente il Salvatore... e mentre i primi pastori e la gente comune accorreva alla piccola grotta... ...lontano tre Magi a cavallo, vedevano realizzarsi la profezia a loro rivelata..


Es 26 de Diciembre y decidimos, como continuación de las fiestas navideñas, mi esposo, un matrimonio argentino y yo hacer un viaje a los tiempos en que Jesús "bambino" nace..."no es posible" dirán, no estamos en la edad en que Herbert George Wells nos llenó la cabeza de fantasía con una máquina del tiempo que nos hacía ir de un lado a otro en el tiempo y el espacio. Puedo asegurarles además que no fue nuestra fértil imaginación; para ver este milagro basta sólo llegar a Marcellano un pequeño pueblito situado en una colina entre la zona de Gualdo Cattaneo y el llano del Umbria, Provincia de Perugia, Italia.















Todos los años y por esta fecha la presentación de un Pesebre Viviente es realizado y recreado por todos los pobladores del lugar que en función de esta bella "puesta en escena" dejan "con la boca abierta" a visitantes y turistas, y que tiene lugar en el antiguo "Castello"
donde al ingreso dos vigilantes soldados romanos protegen la fortaleza.

















Recorriendo las pequeñísimas callejuelas la realidad es otra, solo los visitantes curiosos te hacen recordar que estamos en este siglo y no en la Jerusalén de aquellos tiempos. Los vestidos, la recreación del ambiente y la atmósfera de una iluminación sólo de antorchas y velas te transportan en un viaje imaginario al momento en que el nacimiento de un niño se convirtió en uno de los acontecimientos más relevantes de la historia de la humanidad por sus consecuencias religiosas y filosóficas.















Y allí están la mujer que vende en el mercado los productos frescos de la tierra, la tarima con los peces, los que hacen el pan en un antiguo molino, el orfebre y quien forja el hierro. El carpintero y su discípulo, enfrascados en darle forma a un pedazo de madera en un torno rudimentario, nos muestran de cuanta maestría necesitaban los artesanos de la época, mientras una joven decora toda una vajilla de platos de cerámica creada quizás por el ceramista que, afanosamente, trabaja el barro entre sus manos mientras su pie no descansa de darle giros a la rueda que permite que una mezcla de arcilla y fango tome forma; y nada los disturba, continúan su trabajo como en los tiempos en que Belén sería consagrada por el nacimiento del hijo de José y María mientras todos los espectadores, incluso yo, esperamos el momento de la natividad que tiene lugar no lejos del "Castello" en una explanada, escenario donde se representa la llegada de Jesús y la ofrenda de los tres reyes magos iluminados por una estrella en la oscuridad de la noche.