lunedì 5 gennaio 2009

De Carot a Picasso y de Fattori a De Pissis















Vista de los jardines Famese, Jean Baptiste Camille Corot, 1826

En el otoño 2008 la Fondazione Cassa di Risparmio di Perugia organizó en su propia sede de exposiciones del Palacio Baldeschi una gran muestra internacional con obras provenientes de una de las más prestigiosas colecciones americana e Italiana y que estuvo abierta al público hasta el 18 de enero del 2009.

Por primera vez, en esta región italiana, fue posible admirar una impresionante colección de los mejores protagonistas de la pintura de un período que va desde 1800 hasta mediados del 1900, de Carot a Picasso y de Fattori a De Pissis.


















Mujer con un sombrero verde, Pablo Picasso, 1939


Vittorio Sgarbi, crítico de arte, político y escritor italiano presentó la muestra resaltando la importancia que tiene para el arte el coleccionismo privado.







La Noble Pasión del Arte por Vittorio Sgarbi
(Traducción Nury Arcia)

La Phillips Collection de Washington y la Gallería Ricci Oddi de Piacenza se encuentran a Perugia para contarnos una historia apasionante que testimonia, gracias a algunas extraordinarias pinturas, la importancia del coleccionismo privado en el arte moderno y contemporáneo.


Aunque situadas respectivamente en la capital del Estado más potente del mundo y en una pequeña ciudad italiana, los dos museos tienen una serie de impresionantes puntos en común, una historia paralela que es el reflejo de una profunda "afinidad selectiva". Nacen en los mismos años: en 1921 se inaugura el museo americano y en 1931 el italiano. Las dos colecciones reflejan el gusto, la mentalidad, la inteligencia de una sola persona, de un apasionado del arte a lo que ha dedicado toda su vida.

Duncan Phillips en América y Giuseppe Ricci Oddi en Italia emplearon todas sus energías intelectuales al noble objetivo, convirtiéndose en una propia misión la de fundar un museo de arte moderna. Duncan Phillips tenía una visión amplia y proyectada hacia el futuro. Quiso por ejemplo en la propia colección algunos maestros del pasado como EL Greco, porque los consideraba como singulares anticipadores de tendencias que se desarrollarían en épocas sucesivas. Deseó documentar las expresiones del nuevo arte americano, pero también las principales escuelas europeas, con especial atención por la vanguardia. También Giuseppe Ricci Oddi sabía superar cada forma de particularismo y de localismo.
Se preocupó de dar espacio a todos los ámbitos regionales de la pintura italiana, sin dejar a un lado algunas significativas experiencias extranjeras. Los dos coleccionistas escogieron personalmente la sede más digna para la obra que habían reunido con tanta pasión.

Duncan Phillips convirtió en museo su propia prestigiosa residencia, mientras que Giuseppe Ricci Oddi hizo construir un edificio con este propósito sobre la base de un cuidadoso proyecto; los dos consideraban la iluminación natural como elemento esencial para valorar las obras de arte. Otras razones hacen todavía más cercanas al confrontar las dos colecciones y una en especial: los coleccionistas americano e italiano no se conformaron con poseer una obra de un autor célebre, quisieron una obra de excepcional calidad, que buscaron con infinita paciencia.
Es por esta razón que las dos colecciones son ricas de obras maestras y sus presencias en la muestra Perugina nos permite recuperar los pasajes más significativos del arte figurativo entre el ochocientos y novecientos en Italia y Europa: da Carot a Picasso, da Fattori a De Pisis.

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